Miserias dominicanas

por el 23/07/17 at 6:54 pm

Imagen de la vieja Barquita.

El importante periódico español El país ha estado enrostrándole a nuestra República Dominicana su incapacidad para erradicar la pobreza, con unas patéticas imágenes de barriadas misérrimas que subsisten a las orillas de ríos.

Bajo la firma de Lola Huete Machado y con el irónico título “Los otros paraísos de República Dominicana”, el texto hace referencia a la  campaña de Oxfam y Casa Ya (colectivo que agrupa a diversas organizaciones de República Dominicana), en la que  “denuncian la precariedad de vivienda en este país caribeño” y “llaman la atención sobre una realidad a la vista penosa”.

La autora promete la segunda parte de una serie de reportajes, en que hará un  recorrido por diversos asentamientos de desplazados y pobres alrededor de la capital dominicana.

La publicación debe ser un horror a los  ojos de turistas españoles y europeos,  que prefieren disfrutar las dulzuras del  trópico  en los confines seguros  de los paradisíacos resorts.   Sin embargo, esa situación no es del  todo desconocida por ellos. Cuando se dirigen en aeronaves y autobuses  a los grandes hoteles, rodeados de hermosas playas, enclavados en el este del país o en otros polos,  entran en contacto visual con  esa pavorosa indigencia.

Pese al notable desarrollo turístico dominicano y  a la existencia de ese Nueva York chiquito, concebido por el expresidente Leonel Fernández, el Estado  no ha podido o no se ha planteado con seriedad solucionar el problema de la pobreza extrema y de sus dramáticos panoramas, como esos que difunden publicaciones nacionales y extranjeras cada cierto tiempo.

No  podemos alegar que otros son responsables de esas lúgubres  evidencias de nuestra inocultable realidad que lastiman  la imagen del  país, y que se deben  a los competidores interesados en  dañar el destino  turístico dominicano.

La responsabilidad es nuestra. Es del Estado nacional  y de la sociedad,  en su conjunto, que prefieren  mirar para otro lado y no articular políticas realmente coherentes que tengan  como objetivo  lograr que la miseria se transforme en prosperidad, lo cual, obviamente, no ocurrirá por arte de magia, pues solo sería posible a través de un trabajo sistemático que aúne voluntades.

Pero los años pasan y se suceden presidentes,  muy ocupados por cierto con las truculencias de la política que les permiten mantenerse en el poder.  Poco cambia. La miseria sigue coexistiendo cerca de torres encristaladas, caros restaurantes y tiendas de lujo, creando la ilusión de que transitamos imparablemente hacia el desarrollo.

Entonces nuestra carencia no es solo material…

Una respuestas to “Miserias dominicanas”

  1. Reynaldo Marrero

    Jul 24th, 2017

    Las fotos que acompañan el reportaje que retrata de cuerpo entero la triste realidad y la miseria extrema en que se desenvuelve la vida de los habitantes de los barrios marginados de nuestro país, abandonados a su suerte por los diferentes gobiernos que hemos tenido en las ultimas seis décadas.
    Los únicos indolentes ante este drama humano (inhumano diría yo) somos todos los gobernados que hemos hecho mutis ante los desaciertos y falta de voluntad política de nuestros gobernantes y del partido en el poder.
    El pie de foto que acompaña la información es la verdadera República Dominicana, no la que el gobierno pretende vender. Esa estampa se reproduce a todo lo largo y ancho de nuestro País, barrios con casuchas desprovistas de todos los servicios básicos, calles sin asfalto, sin agua potable, sin energía eléctrica, ambiente insalubre, promiscuidad, miseria, hambre, y mucha, mucha inseguridad.
    Barrios y comunidades abandonados a su suerte, sin la ayuda solidaria del estado, donde predominan las bancas de apuesta y colmadones; donde la ingesta y consumo de alcohol y tabaco comienza al despuntar el alba y nunca termina. Por cada recinto escolar existen diez bancas de apuesta y cinco locales de expendio de alcohol; No hay espacios para practicar deportes, mucho menos bibliotecas para adquirir conocimientos.
    Esta es la República dominicana de los pobres desposeídos de la fortuna y abandonados por los que nos desgobiernan, que más que servidores públicos, son destructores públicos, zopilotes carroñeros que depredan el Erario para su propósitos individuales y malsanos, para acumular fortuna en detrimento de todas las ciudadanas y ciudadanos dominicanos.

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