Claves de Pérez Reverte

por el 15/10/17 at 5:05 pm

No basta por supuesto con las palabras, hay que disponer de un rico fondo en el que se mezclen imaginación, destrezas literarias, conocimientos, investigación, vivencias y las ganas de contar, la pasión por construir una historia que pueda disfrutar al lector y que en primer lugar cautive a quien lo escribe.

De otras maneras lo ha dicho y reflexionado el reconocido escritor español Arturo Pérez Reverte, exreportero de guerra, que en estos días promueve las novelas “Eva” y “Falcó”.

Con gran éxito, el prolífico autor cultiva la novela histórica y en una reciente entrevista publicada por el diario español Abc habla detalladamente del proceso de investigación que emprende, para conocer la época, antes de recrear una determinada etapa histórica.

Respecto a la escritura de “Falcó” relata: “Aquí están los libros que uso ahora, para la tercera novela de Falcó. Como empieza en el casino de Biarritz, me lo he empollado a fondo. Tengo libros sobre el casino, fotografías de época del País Vasco… Lo hago siempre así, me documento, tomo notas, voy a sitios”.

Y agrega el creador: “Si digo que Falcó está en el hall y la luz entra por la derecha es que era sí. Puede  que solo lo sepamos cuatro, o solo yo, pero es la base de la credibilidad”.

Relata que se está leyendo a André Malraux, porque en su nueva novela aparecerá un personaje basado en el famoso autor de la “Condición humana”. “No es Malraux porque necesito cosas que nunca hizo, pero en el fondo lo es. Me empapo y tomo notas. Lo que no interesa, lo tiro”.

Para Pérez Reverte “la  Historia es la madre de todo”. Por eso recurre a los libros en busca de exactitud, y al respecto se refiere a un volumen de la Guía Michelín de España (1936-1938), que costaba 15 pesetas en plena guerra. ¿Por qué la ha usado? Ahí encontró información vital de entonces:  los hoteles, los precios, si tenían teléfono, agua corriente, los menús de los restaurantes, los precios de los cuánto valía el arroz con pimientos en el restaurante de la Tía Felisa.

Del mismo modo consultó el anuario de 1934 de Madrid, con direcciones de comercios y oficios, y las páginas amarillas de la época. Y claro, el “Manual de la telefonista”, para saber bien cómo intervenir las comunicaciones de “las viejas centralitas entre marañas de clavijas”.

Complicidad del lector

El autor de “Patente de corso”, “La reina del sur” y de muchas otras novelas aspira a lograr la complicidad del lector, esa corriente de simpatía que permite que la comunicación se produzca entre el emisor y el receptor del mensaje literario. Y aquí nos da una cátedra literaria de enorme valor en estos tiempos de prisas y artilugios tecnológicos.

“Hoy no puedes escribir como Balzac o como Walter Scott, no puedo describir todo, porque el lector se aburre… ¿Un ejemplo? Si hablo de espías en el norte de África, la mera palabra Tánger ya me está ahorrando a mí medio libro de descripciones. Automáticamente el lector entra en el juego. Sabe, por Casablanca, cómo era el bar. Solo tengo que buscar los elementos que desencadenan el proceso”. Naturalmente, Pérez Reverte se refiere a un lector culto, a ese que ha leído, apreciado buenas películas y bebido de otras expresiones de la cultura.

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