El largo reinado de la hamaca

por el 11/03/18 at 4:59 pm

Es interesante comprobar cómo algunas costumbres del pueblo dominicano se han prolongado por varias generaciones y en los últimos dos siglos han adquirido nuevas utilidades y expresiones.

Un ejemplo es lo que ha pasado con la costumbre de descansar en hamaca, que procede de los remotos tiempos de la colonia española, cuando sobre todo era utilizada para dormir, a falta de los confortables colchones de esta época.

En un informe sobre Dajabón, del 1922, publicado por Emilio Rodríguez Demorizi en su libro “Lengua y folklore en Santo Domingo”, bajo la firma de Ramón Antonio Genao, se dice que el cachimbo, el cigarro y la hamaca constituían tres pasatiempos valiosos para los campesinos.

“En ciertos casos el padre no permite que los hijos fumen hasta los veinte años, el extremo opuesto es que algunos padres permiten que niños de corta edad fumen públicamente”, agrega Genao.

Posteriormente, se refirió también a la costumbre de fumar de las mujeres el etnólogo de origen alemán sir Robert Schomburgk, instalado como cónsul británico en el país, en 1849. Entonces escribió sobre las féminas que eran lindas, “no hermosas”,  y criticó que todas fumaban y que el tabaco les afeaba la dentadura.

En cuanto al cachimbo, Genao  resalta  en su informe que cuando el campesino estaba realizando sus labores agrícolas siempre lo llevaba, junto al buen tabaco “preparado” para distraerse mientras el sol quemaba sin piedad.

De acuerdo a este autor, en la hora del mediodía y por la noche la hamaca completaba el placer que proporcionaba el cachimbo…  “el jefe de la casa tranquilo y satisfecho toma su buen café y hace uso de su hamaca como para deshacerse de las fatigas ocasionadas por el rudo trabajo. Mientras el esposo fuma su cachimbo, la esposa fuma su buen cigarro con el que él la obsequia cariñosamente”, señala.

Lo cierto es que muchos dominicanos han seguido fumando, a pesar de las campañas que se hacen contra este hábito tan perjudicial para la salud, aunque hay agregar que en este tiempo se consumen sobre todo cigarrillos y puros y que el cachimbo prácticamente ha caído en desuso.

En cuanto a la hamaca, muy utilizada antes para dormir, en estos tiempos se ha convertido en un artículo de decoración, que ornamenta residencias lujosas y villas en las zonas campestres y de playa,   y en algunas ocasiones se  usa para tomar una pequeña siesta o descansar un rato.

De hecho, en Santo Domingo existen negocios que se dedican exclusivamente a vender diversos modelos de hamacas. Incluso ofertan la hamaca tipo silla y la hamaca tipo mecedora, que habrían envidiado nuestros antepasados. Como vemos son variantes de un ligero y útil mueble que  tiene historia.

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