El #MeToo y Junot Díaz

por el 13/05/18 at 6:28 pm

Junot Diaz, escritor de origen dominicano,  residente en Estados Unidos.  Foto: Andrés Terrero.

Han causado conmoción las escandalosas circunstancias que enfrenta el reconocido escritor dominico-estadounidense Junot Díaz, ganador del Premio Pulitzer 2008, por la novela “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”.

De manera inesperada, Díaz, nacido en Santo Domingo, se ha visto envuelto en la vorágine que arrastra por el fango y el descrédito a reputados hombres de la industria del entretenimiento, sobre todo de Hollywood.

La batahola incluso podría costarle a Díaz el Premio Pulitzer, que lo convirtió en una celebridad literaria a escala mundial, si se cumplen las amenazas de la dirección del galardón, que ahora analiza las situaciones y pretende convertirse en un tribunal.

Díaz fue denunciado por la periodista Zinzi Clemmons, quien le preguntó el pasado 4 de mayo, en un simposio efectuado en Sidney, Australia,  por qué la había tratado tan mal hace seis años, cuando ella era una estudiante en la Universidad de Columbia, y rápidamente contó en Twitter que este la arrinconó y besó sin su consentimiento.

El autor de “Negocios”, libro de cuentos,  se marchó por la puerta trasera del congreso literario, sin ripostar y   respondió en un comunicado emitido por su agente literario en Nueva York que asume “la responsabilidad” por su pasado”.  No aclaró, sin embargo, a qué pasado se refería, pues apenas unas semanas antes había dicho espontáneamente, en una entrevista, que fue violado cuando era niño y dio muchos detalles de la agresión.  Entonces me pregunté por qué el autor destapaba el lodo de su intimidad, de un trauma tan distante de su ahora, que aparentemente había superado con no pocas dificultades.

Se ha dicho que el escritor, que tuvo que renunciar a la presidencia de la junta directiva del  Pulitzer, se adelantaba con esas declaraciones  al bumerán que se le venía encima. Tal vez ya tenía noticias sobre las intenciones de Clemmons y otras mujeres y quiso poner en contexto su presunto comportamiento de tipo sexual.

Como las malas nuevas no llegan sola, la directiva del Pulitzer informó también que investigará las acusaciones de acoso sexual dirigidas contra Díaz, quien es profesor en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, posición que ahora está en riesgo.

Las denuncias sobre acoso sexual que pesan sobre Díaz, que por cierto no se ventilan en los tribunales, pero sí profusamente en los medios, podrían causar que se le despoje del premio que ganó por motivos estrictamente literarios.

Además de la condena moral y mediática que provocan las denuncias contra acosadores y violadores incentivadas por el movimiento #MeToo, la pujanza de la ola hace pagar con creces a los “victimarios”  hasta el extremo de hundirlos y despojarlos de sus logros profesionales, por malas conductas que sin dudas han causado mucho dolor.

Las violaciones son inexcusables. También los acosos de todo tipo.  Muchas mujeres guardamos historias de acorralamientos, incluso protagonizadas por “prohombres”, y abundan las traumatizadas a causa de violaciones que nunca han sido denunciadas, ocurridas incluso en sus propios hogares de parte de padres, hermanos y familiares queridos, convertidos en verdugos.

Creo que muchos hombres se han excedido en sus relaciones con mujeres y no han sabido manejar con inteligencia emocional y donaire sus deseos, pero también considero que es peligrosa la ola de fanatismo y exacerbación provocada por  el #MeToo, que busca justicia, pero que a la vez causa la lapidación de algunas gentes que merecen un poco de piedad.

mpereyra@diariolibre.com

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