Los “muertos” políticos y algunas lecciones de la historia

por el 17/06/18 at 2:49 pm

Recientemente causaron revuelo unas declaraciones en la que el expresidente Hipólito Mejía afirmó que el exmandatario Leonel Fernández es un “muerto político”, aunque días después matizó la capciosa afirmación alegando, en relación a su rival, que en el campo dicen que “hay vivos hediondos a muertos”.

Leonel Fernández, expresidente.

Contrario a lo esperado, Fernández  ripostó indicando: “Ustedes creen que yo estoy muerto. Tóquenme a ver si lo estoy, verdad que no, entonces si estoy muerto, cometieron un error porque no me han enterrado”.

Más allá de lo  rocambolesco de este tipo de pronunciamientos, que eluden con lenguaje altisonante el debate de los temas que en realidad importan a la sociedad como la deuda externa, la corrupción, la inseguridad ciudadana y otros de gran importancia, las declaraciones de Mejía me recordaron un hecho ocurrido en la era de Trujillo, cuando el todopoderoso tirano también fue considerado un muerto, varios años antes de que ajusticiaran la noche del 30 de mayo de 1961.

Cuenta el antiguo colaborador del dictador, Virgilio Álvarez Pina, en el libro titulado “La era de Trujillo, narraciones de don Cucho”, que  el gobernante  había adquirido un ántrax infeccioso en el cuello y que los médicos consultados no se atrevían a recomendar la intervención quirúrgica.

Entonces fue llamado a la Ciudad Trujillo el doctor Castillo, un famoso médico cubano, quien recomendó la cirugía como único remedio para tratar la enfermedad del muy temido “Jefe”.

Y sobre este episodio agrega Álvarez Pina: “El médico personal de Trujillo, el doctor Félix Banzo, no se atrevió a realizar la cirugía. Hizo en cambio un comentario muy desatinado cuando se le presionó para que la realizara: ‘yo no opero muertos’, dijo queriendo significar que Trujillo no tenía salvación posible”.

Pero Trujillo fue operado y ¡se recuperó!  Poco después el país tuvo noticias de la “caída en desgracia” del doctor Benzo. Sin más, fue sustituido de la cartera de Sanidad y se le abrió una investigación, a través de la Contaduría, por alegadas irregularidades registradas en la cartera. Álvarez Pina afirma que Benzo fue sometido a un juicio político y se le encarceló por varios meses. Posteriormente fue indultado. Sin embargo, no volvió al “reino” del sátrapa, que duró varios años más.

También Joaquín Balaguer, sucesor de Trujillo, fue considerado “un muerto político”, en medio del descrédito y el escarnio, luego de ser derrotado en las urnas por el perredeísta Antonio Guzmán Fernández en 1978. No obstante, logró lo inimaginable: volvió a ocupar la Presidencia durante diez años (del 1986 al 1996), en los que demostró que había sido capaz de “reinventarse”.

Además, Balaguer demostró que a pesar de su avanzada edad y de su ceguera tenía la capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias y cambiar la percepción pública sobre su dilatada trayectoria, al punto de que su declarado “Padre de la democracia dominicana” por un congreso legislativo dominado por perredeístas, sus acérrimos adversarios de antaño.

¿Se ha equivocado Mejía en relación a Fernández? ¿Conseguirá el exmandatario peledeísta reinventarse y “resucitar” del cementerio político, donde lo ha ubicado su adversario? Son preguntas que encontrarán respuestas en los próximos años.

Sigamos, pues, esta saga de terror.

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