Suculento diccionario de refranes

por el 24/06/18 at 6:50 pm

Tiene gran valor para la cultura vernácula el “Diccionario de refranes, paremias del español dominicano”, de la autoría del escritor y lingüista Bruno Rosario Candelier, recientemente publicado por la Academia Dominicana de la Lengua, con los auspicios de la Fundación Guzmán Ariza.

La obra es muy importante porque, sin duda, le aporta filones al estudio del español criollo,  recoge gran parte del habla viva de los dominicanos y está íntimamente relacionada con la tradición cultural nuestra.

En la presentación del libro, Rosario Candelier expresa que para elaborarlo fue preciso leer, indagar y curcutear obras narrativas de autores nacionales en busca de las “expresiones idioléxicas”, lo mismo en textos de poesía y ficción y en periódicos y revistas.
“Y puse particular atención a la oralidad, fuente viva de refranes, adagios, sentencias, máximas y proverbios”, dice el autor que le dedica el texto al conocido periodista Orlando Gil, a quien considera “cultor de la sabiduría paremiológica”, muy dado a usar refranes en sus columnas de comentarios políticos.
Ciertamente, hallamos refranes en obras literarias y en las expresiones del lenguaje oral, pues “el refranero condensa la sabiduría popular”.
El glosario reúne refranes muy usados en la actualidad y otros empleados antaño, que han quedado asentados en libros y otras publicaciones.
Para Rosario Candelier en el “refrán brota el alma del pueblo con su filosofía natural, su postura ante la vida y sus aspiraciones, su humanismo, su modo de reaccionar, positivo o negativo, ante tal o cual ocurrencia”.
Uno de los refranes, registrado en el libro de 486 páginas, es de uso frecuente y dice: “lo que abunda, no daña”. De acuerdo al texto, este “enseña que es mejor que sobre y no que falte”, y que “lo bueno es tener mucho, de todo”.
“Las mujeres son como las naranjas, unas salen dulces y otras salen agrias”, es otra de las paremias asentadas. Según el diccionario, esto quiere decir que “hay mujeres ásperas y agresivas, pero también las hay buenas y amables”.
Un refrán de uso cotidiano, igualmente recogido en el texto, es el que expresa “el que tiene sed, busca el agua”, lo cual significa que “la necesidad obliga a hacer la diligencia”.
Rosario Candelier registra otro refrán del habla cotidiana actual, que data de mucho tiempo atrás. Se trata de “muerto el perro, de acabó la rabia”, el cual “señala que al cesar la causa de un hecho desaparecen sus efectos”.
También figura otra paremia de mucho salero como es “el puerto no se rasca en javilla”, usado por Juan Antonio Alix en sus décimas, el cual señala que cada persona sabe con quién lucha. “Advierte que hasta los animales saben lo que les perjudica”, se agrega en la obra.
El suculento lexicón, del director de la Academia Dominicana de la Lengua,  no solo nos edifica sobre el uso de nuestro español criollo  y evidencia su vitalidad e  íntimo vínculo con el alma popular. De igual forma resulta divertido por la gracia y las socarronerías implícitas en numerosas expresiones, muestras del singular carácter del pueblo dominicano.

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