La reveladora pluma de Luperón

por el 04/11/18 at 7:48 pm

Gregorio Luperón, titán de la Restauración de la República, no solo legó su heroísmo y las glorias de su tesón y genio militar en los campos de batalla, que hicieron posible, junto al esfuerzo y patriotismo de muchos otros próceres, la restitución de la independencia dominicana.
Ese hombre de origen humilde, preclaro en el juicio y rápido en la acción, dejó a la posteridad sus percepciones acerca de sus experiencias en sus Notas autobiográficas, publicadas en el 1939, que bien merecen una redición para que las nuevas generaciones conozcan de primera mano informaciones que contribuyen a ampliar las perspectivas sobre sucesos de enorme valor histórico, como fueron las refriegas restauradoras.
En su obra Los próceres escritores, Joaquín Balaguer analiza textos de diversos adalides dominicanos, y dedica unas sustanciosas páginas a la copiosa obra de Luperón, un perseverante autodidacta que aprendió a leer en la biblioteca de su protector Pedro Eduardo Duboc, propietario de un aserradero ubicado en Jamao. No fue Luperón un intelectual al uso ni un estilista del lenguaje, aunque tuvo sensibilidad poética y amor por la lectura y el conocimiento y hasta viajó a París para conocer al célebre novelista Víctor Hugo.
Sin embargo, este bizarro dominicano tuvo capacidad para transmitir con vigor y donaire sus experiencias y verter en el papel sus juicios de hombre maduro y pragmático que aprendió duras lecciones de la experiencia humana, que a nadie  dejan el alma intocada.
Según Balaguer, las ideas que Luperón expuso sobre los grandes acontecimientos de la historia dominicana eran tan perspicaces y justas como sus juicios acerca de los hombres que intervinieron en sucesos capitales de su tiempo.
Acerca de las batallas por la independencia nacional, Luperón escribió: “La lucha que sostuvo el pueblo dominicano contra Haití no fue una guerra vulgar. El pueblo dominicano defendía más que su independencia: defendía su idioma, la honra de sus familias, la libertad de su comercio, la moralidad del matrimonio, el odio a la poligamia, un mejor destino para su raza, mejor suerte para su trabajo, la escuela para sus hijos, el respeto a la religión de sus antepasados, la seguridad individual y la seguridad de poder viajar al extranjero. Era la lucha solemne de costumbres y de principios diametralmente opuestos, de la barbarie contra la civilización, de la luz contras las tinieblas, del bien contra el mal”.
Luperón relató de manera sentida que la anexión a España le ocasionó un profundo sentimiento de rechazo que lo motivó a combatirla.
El Museo Gregorio Luperón, ubicado en Puerto Plata, un homenaje permanente a la heroicidad del criollo, contribuye con sus exposiciones, imágenes y documentos a que el público se aproxime al alma que movía a este gigante de la Restauración.

mpereyra@diariolibre.com

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